Arquidiocesana “Yo soy la Luz del Mundo”


En efecto, afirma Cristo: mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo… hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: ve a lavarte en la piscina de Siloé. El fue, se lavó y volvió con vista. Más adelante, el señor le dice: ¿Crees tu en el hijo del hombre? El contestó: ¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Él? Jesús le dijo… El que está hablando contigo. Él dijo: Creo, Señor, y postrándose lo adoró.


Cristo, le devuelve la vista, a aquel hombre, y esto hace, que descubra y vea la verdad, que es Jesucristo, el Mesías, el salvador.


Vivir sin fe, sin amistad con Dios, es no ver, el verdadero sentido de la vida. No creer en Dios, es ser un invidente, un ciego, que no ve a donde va, y va a tropezar con muchos obstáculos.


Cuando Dios, no significa nada en la vida práctica de alguien, se vive en oscuridad, en tinieblas, y se transita, por caminos peligrosos de falsedad, y a veces de antivalores.


Cuando, no se ha experimentado a Dios, cualquier cosa puede pasar, ya que muchos principios, pueden caer, y no importan los medios, con tal de obtener el fin; así nos cubrimos de tinieblas y se pierde la verdadera visión de la historia.


El que sigue a Cristo, en profundidad, camina en la luz, o sea, vive animado y feliz por su fe, y es fiel a la verdad; la cual se encuentra en los criterios de Jesucristo, en los diez mandamientos, en las bienaventuranzas y en las virtudes cristianas.


El que encuentra a Cristo, encuentra la autenticidad, y renace en el Espíritu Santo, hacia una vida de madurez, en pos del bien. El que vive en base a los valores de Cristo, se convierte en su discípulo, y poco a poco se va santificando, o sea, su existencia se desarrolla haciendo lo que Dios quiere, viviendo en su amistad, siendo feliz en su presencia.


Por ello, en Cristo la luz es visión espléndida, y es fidelidad a la verdad, que es Dios. Así pues, dejemos que Jesús nos saque de la oscuridad, de los vicios y el pecado, y que nos llene de fe y conversión, nos postremos ante Él, y lo adoremos, en espíritu y en verdad, a lo largo de la vida.


Digámosle a Cristo, Señor, enséñanos a verte, en tu palabra, en los sacramentos, en los valores, y por lo tanto en una fe con obras. Que así sea.


Evangelio


Juan (9,1.6-9.13-17.34-38): En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé que significa Enviado).» Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» Él respondía: «Soy yo.» Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a reguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta.» Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros? » Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesus.


S.S. Francisco


El 21 de marzo se dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Juventud 2017, que se celebra este Domingo de Ramos y que lleva como título «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49).


Queridos jóvenes: … Lo que deseo es que vosotros, jóvenes, caminéis no sólo haciendo memoria del pasado, sino también con valentía en el presente y esperanza en el futuro. Nuestra época no necesita de «jóvenessofá» …cuando empezamos nuestra peregrinación: a lo largo del camino vuelven a la mente los hechos de la vida, y podemos penetrar en su significado y profundizar nuestra vocación, que se revela en el encuentro con Dios y en el servicio a los demás.


El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí


Cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se vuelven capaces de grandes obras. … podéis hacer que vuestra vida se convierta en un instrumento para mejorar el mundo. Jesús os llama a dejar vuestra huella en la vida…


Ser joven no significa estar desconectado del pasado … Nuestra historia personal forma parte de una larga estela, de un camino comunitario que nos ha precedido durante siglos.


Hacer memoria del pasado sirve también para recibir las obras nuevas que Dios quiere hacer en nosotros y a través de nosotros. Y nos ayuda a dejarnos escoger como instrumentos suyos, colaboradores en sus proyectos salvíficos.


Cómo mantenerse unidos, siguiendo el ejemplo de María …Al final de cada jornada podemos detenernos unos minutos a recordar los momentos hermosos, los desafíos, lo que nos ha salido bien y, también, lo que nos ha salido mal.


De este modo, delante de Dios y de nosotros mismos, podemos manifestar nuestros sentimientos de gratitud, de arrepentimiento y de confianza.


Fidelidad creativa para construir tiempos nuevos


Una sociedad que valora sólo el presente tiende también a despreciar todo lo que se hereda del pasado… No os dejéis engañar. Dios ha venido para ensanchar los horizontes de nuestra vida, en todas las direcciones. Él nos ayuda a darle al pasado su justo valor para proyectar mejor un futuro de felicidad…


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