Colectivos esperan realizar 6.000 canillas diarias en panadería intervenida

La junta interventora de la panadería Mansion’s Bakery, ahora llamada Minka, aseguró que próximamente producirán 6.000 canillas diarias para distribuirlas a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) de la parroquia de Altagracia, el máximo de la capacidad instalada del establecimiento.


Los colectivos pertenecientes a Minka, una “empresa de producción social”, indicaron que anteriormente la panadería distribuía entre 600 y 700 panes; sin embargo, actualmente producen 1.600.



“No somos perfectos, el andar nos irá diciendo cómo”, comentó uno de los miembros de los colectivos este lunes en el local, ubicado en la esquina Cuartel Viejo de la avenida Baralt. No obstante, la “ocupación temporal” realizada la semana anterior ha despertado suspicacia entre los ciudadanos en desacuerdo con la decisión gubernamental.


“Esto es un abuso de poder, una sinvergüenzura”, criticó una señora que pasaba frente al negocio en el momento en que un grupo de colectivos coreaban consignas en apoyo a la junta interventora, luego de reunirse en el establecimiento por varios minutos.


Los trabajadores pudieron ingresar este lunes al local. Trascendió que pudieron elegir entre continuar o no en sus puestos de trabajo. Actualmente el negocio es operado por Comunidades al Mando Proyecto Nuestra América, Productores Libres y Asociados así como Minka, detalló un miembro del colectivo a El Nacional Web.


Emilio Dos Santos, ex dueño de la panadería Mansion’s Bakery, denunció hoy en RCR que el lugar fue tomado por presuntos delincuentes: “Me sacaron a patadas del local y ahora tienen a unos malandros atendiendo la panadería”.


A Dos Santos se le acusó de supuesta especulación en los precios, acaparamiento y desviación de la harina, así como de mantener una situación de insalubridad en el local.


El comerciante, de origen portugués, tenía 25 años con el negocio. Entretanto, la toma de la panadería ha causado indignación y conflictos entre los ciudadanos. Quienes acostumbraban a hacer las colas aún se acercan para preguntar si venderán pan.


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