El nuevo tipo de cáncer asociado a las prótesis mamarias


Millones de mujeres de todo el mundo tienen implantes mamarios, ya sea por operaciones estéticas de aumento de pecho o por cirugías de reconstrucción tras una mastectomía, pero hasta ahora ni pacientes ni personal sanitario disponían de mucha información sobre un tipo extraño de cáncer asociado a estas prótesis.


Se llama Linfoma Anaplásico de Células Grandes (LACG) asociado a implantes de mama y fue identificado por primera vez en 2011.


Desde entonces ha aumentado el número de estudios, evidencias y casos registrados, y en 2016 esta forma extraña de cáncer fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Ahora, la máxima autoridad sanitaria de Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por Food and Drug Administration), acaba de publicar un comunicado en el que vincula este extraño tipo de cáncer a nueve muertes y en el que confirma que hasta el 1 de febrero se han registrado en ese país 359 casos de LACG (en inglés Breast Implant-Associated Anaplastic Large Cell Lymphona, BIO-ALCL).


Aunque este tipo raro de cáncer vinculado a los implantes ocurre en el pecho, el LACG no es un cáncer de mama sino un cáncer que afecta a las células del sistema linfático, que ayuda al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades.


Como el tejido linfático se encuentra por todo el cuerpo, el linfoma típico puede surgir en cualquier parte del organismo.


En los LACG vinculados a los implantes de mama las células cancerígenas se encuentran normalmente cerca del implante, pero no en el tejido mamario sino contenidas dentro de la cápsula o membrana fibrosa que el organismo forma de manera natural alrededor de la prótesis, como una defensa inmunitaria de aislamiento ante un cuerpo extraño del que no se puede deshacer.


Según la FDA, los principales síntomas de este cáncer son la inflamación persistente o el dolor en los alrededores del implante mamario.


Estos síntomas pueden ocurrir mucho tiempo después de la operación de cirugía, con frecuencia años.


Otros síntomas identificados son bultos y asimetría.


Tradicionalmente las prótesis de mama eran redondas y lisas. Eso hace que se peguen menos a los tejidos circundantes con lo cual son más móviles.


Pero con la llegada de implantes anatómicos, que tienen una forma de “gota” que imita más la forma natural del pecho, se empezaron a usar prótesis texturadas que tienden a “pegarse” más al tejido que genera el cuerpo alrededor del implante, lo que hace que se muevan menos a largo plazo y no puedan rotar.


Según la información actual, este tipo de linfoma ocurre con mayor frecuencia en las mujeres cuyos implantes mamarios tienen una superficie rugosa.


Pero según la FDA es difícil estimar o determinar el número exacto de casos debido a “las limitaciones significativas a nivel global para reportar casos y a la falta de datos mundiales sobre la venta de implantes”.


De los 359 casos de LACG asociados a implantes de mama documentados en Estados Unidos, solo 231 incluían información sobre la superficie del implante. De esa cantidad 203 eran texturados o rugosos y 28 lisos.


Por su parte, la agencia australiana que regula los productos terapéuticos, Therapeutic Goods Administration (TGA), publicó en 2016 un informe en el que analiza los 46 casos confirmados de LACG asociados a implantes en Australia, que resultaron en tres muertes.


Ninguno de esos 46 casos se dio en prótesis lisas.


La TGA estima que el riesgo de desarrollar LACG está entre 1 caso de cada 1.000 y 1 caso de cada 10.000 mujeres con implantes de mama.


Pero, según la FDA, se necesitan más estudios para entender los factores de riesgo de desarrollar esta enfermedad.


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La mayoría de los casos son tratables y no letales.


Cuando se confirma el diagnóstico de linfoma los médicos suelen extraen la prótesis y la cápsula o membrana fibrosa que la rodea.


En algunos casos las mujeres reciben además un tratamiento de quimioterapia o radiación.


La FDA dice que el LACG asociado a implantes mamarios es una enfermedad muy rara y por tanto no recomienda la extracción de prótesis en pacientes que no tienen ningún síntoma o anormalidad.


Para aquellas mujeres que estén considerando ponerse un implante la agencia estadounidense recomienda hablar con el médico de los riesgos y beneficios asociados al procedimiento.


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