José Luis Yépez: El periodista no puede ser cómplice de las injusticias


En esta vida hay personas complicadas, difíciles de entender y adivinarles el pensamiento. Cualquiera creería que por su semblante ante las cámaras de televisión, José Luis Yépez es una de ellas, sin embargo, resulta una grata sorpresa conversar con este tocuyano, licenciado en Comunicación Social.


A nuestro invitado de esta semana al Desayuno – Foro se le escapan algunas sonrisas y sin lugar a dudas es un libro abierto, la analogía es bastante gráfica, José Luis está dispuesto para servir al mundo.


Nacido en una tierra llena de riqueza cultural, en su niñez tuvo contacto con importantes personalidades intelectuales como Pedro París Montesinos -político demócrata-, quienes conquistaron sus ganas de crecer profesionalmente. En el Colegio Diocesano La Concordia y el Liceo Eduardo Blanco recibió sus primeras cátedras.


Su “juego” favorito era mirarse en un espejo y narrar noticias a espectadores ficticios, pero sus papás: el médico Alí Yépez y la enfermera Ada Rodríguez de Yépez, querían que el menor de sus tres hijos fuese abogado.


José Luis, guiado por lo correcto, quiso hacerlo y se inscribió en la carrera de Derecho en la Universidad de Los Andes en Mérida. Pasaron seis meses y no había recibido una sola hora de clases por un paro universitario y él interpretó esa “señal divina” como el momento para materializar lo que en realidad lo ilusionaba: ser periodista.


Eligió Maracaibo para radicarse y cursar sus estudios superiores allí, obtuvo el título de licenciado en Comunicación Social mención impresa, la escritura también lo apasionaba y pensó que por lo exigente del área conseguiría más puertas para entrar al mundo de la comunicación.


Luego de cuatro años, se instaló en Barquisimeto para tener su primer contacto directo con la calle en El Informador y a la par trabajaba como corresponsal del canal 8, la cadena de televisión pública.


Entre tantas ocupaciones, dejó un espacio para el amor. Su novia, María Cristina Roberto, lo acompañaba desde el bachillerato y “había llegado la hora” de casarse. El nacimiento de su primer hijo, que lleva su mismo nombre, vino un año después. Luego llegó Luisanna Yépez y en la tercera posición, Gian Marco Yépez, su mirada y expresión facial transmite cuán orgulloso está de ellos.


Pasaba el tiempo y su carrera trascendía, no desperdiciaba oportunidad para probar aquí y allá. Pronto se encuentra sosteniendo un micrófono de la primera casa televisora del país, Radio Caracas Televisión.


Desde 1994 a 1996 fue el corresponsal del canal, en ese corto período experimentó vivencias incuantificables y José Luis que se repetía como un mantra que “el periodista que va a la guerra no sabe a qué se va a enfrentar y debe ir apertrechado” supo salir victorioso de cada nuevo reto.


Fue espectador en primera fila de los intentos de golpe de estado del 4 de febrero y 27 de noviembre, y cual detective tuvo que seguir la pista sobre casos emblemáticos como el asesinato de una joven costurera a manos de Julio Machado, importante grandeliga venezolano, entre muchos casos más, que le sirvieron para hacerse notar.


Aunque muchas ofertas nacionales le hicieron guiño, su sentido hogareño le ganó y se quedó en Barquisimeto. Desde Promar Televisión se convirtió en un ícono referencial del periodismo. También ha saboreado las mieles del éxito en radios de renombre.


José Luis Yépez traspasó la delgada línea que hay entre el periodismo y la política, se dejó tentar y se instaló en la silla del parlamento por dos períodos. El primero en 1994 en representación del circuito de Palavecino – Simón Planas. Para entonces ya formaba parte del directorio del Colegio Nacional de Periodistas y se empeñó en que se aprobara la Ley del Ejercicio de Periodismo que tenía 14 años engavetada, el objetivo fue alcanzado y dicho texto aun está vigente.


Repite como diputado en 1998 hasta que se anuló el Congreso con la reforma de la Constitución de 1999.


A este punto de la entrevista, la confianza estaba ganada, y reveló a nuestro Director Editor, José Ángel Ocanto, algunas anécdotas que sólo sus cercanos saben.


Henri Falcón de la mano de Luis Reyes Reyes, lo invitó a aspirar nuevamente a un puesto en la Asamblea, esta vez por el MVR, pero José Luis, que en su paso como comunicador entrevistó a Hugo Chávez Frías, les contestó: Yo no puedo involucrarme en algo que no creo.


“Para ese momento esperaba estar equivocado pero el tiempo me dio la razón, no creo en esa ideología” dice refiriéndose a la doctrina socialista impulsada por el ahora expresidente.


Después decide volverlo a intentar, Henri Falcón nuevamente lo invita a optar por el cargo de diputado para las elecciones del 6D de 2015 pero esta vez desde la otra acera, la Mesa de la Unidad. “Eso va a ser como una pedrada al suelo” le dijo.


-Confié en esa palabra y salí a ganarme la calle, me retiré de las cámaras por respeto a mis televidentes aunque mi jefe no lo vio con tan buenos ojos, yo asumí de manera personal mi nuevo compromiso, pero se movieron las piezas y me sacrificaron a mí.


Pero aunque José Luis Yépez ya estaba posicionado, otros ‘mejunjes’ políticos lo hicieron quedar fuera de los candidatos de la MUD. Yépez se limitó a guardar silencio.


Pero el tiempo ha pasado y hoy puede revelar que recibió un ofrecimiento de otro sector opositor para que se lanzara aparte de la MUD, incluso con financiamiento, pero “yo no aspiré a un cargo para dividir ni restar, si yo hacía eso iba a ser perjudicial para la oposición, incluso me atreví a decirle al candidato que pensara y desistiera de su intento por ir en otra corriente a la MUD pero ese candidato no atendió consejo”.


A José Luis la vida le dio una nueva lección, pero él sacó el lado bueno de lo que pasó, hizo un importante trabajo de labor social que le alegró el alma y hoy insiste en que “para que te defrauden, tú tienes que confiar”. Volver a la política es una posibilidad que no descarta.


En su faceta de comunicador, también ocupa el puesto de Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Fermín Toro. Dice que esos muchachos tienen un gran desafío, informar con inteligencia y astucia frente a los obstáculos para el libre ejercicio de la profesión.


Pero con el periodismo en crisis y una seria amenaza al sistema democrático, “el periodista  no puede ser cómplice de las injusticias y si la discusión es libertad o autoritarismo, no cabe imparcialidad”.


La palabra objetividad para él es relativa, lo que sí lo convence es la importancia de no tergiversar la información sino darle soporte a los argumentos.


Al consultarle a nuestro invitado su perspectiva sobre el país luego de los resultados del 30 de julio, manifiesta que “lo que ocurrió el domingo fue una victoria del pueblo, porque la mayoría se expresó sin ir a votar”.


Todavía confía en la dirigencia de oposición, de quienes espera sepan interpretar lo que ocurrió, por ejemplo el caso de los cientos de funcionarios públicos que pese a la presión sobre sus hombros, decidieron no ir a votar “eso no se puede subestimar ni minimizar, eso fue un gesto de héroes”.


Esta semana, cargada de noticias y un silencio confuso de la Mesa de la Unidad, cree que servirá para reacomodar y planificar estrategias que enrumben a la dirigencia del país y sepan cobrar el balón en la cancha, “pero nadie sabe lo que va a pasar es algo inédito. Me robo la frase de Toto Aguerrevere: en Venezuela hasta dormir se ha convertido en un acto que requiere medidas de seguridad. Ya no sé si ponerme la pijama o dormir vestido”.


Pero José Luis, caracterizado por ser un hombre optimista, repite el dicho: “no nos fijemos en el vaso medio vacío sino medio lleno y bueno a eso hay que agregarle que por lo menos, todavía hay vaso”.


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