Otra desilusión Venezuela estuvo impresentable ante Chile

Otra desilusión. Una más fuerte que la otra. Venezuela sigue sin levantar cabeza y -despecho por delante- no da indicios de un futuro esperanzador. El duelo ante Chile, un revés 3-1 en el estadio Monumental de Santiago, en una jornada para el olvido, acentuó las preocupaciones y confirmó que, lejos de evolucionar, la oncena nacional camina hacia atrás, cada vez más cerca de aquella que hace 30 o 40 años era bautizada como la “cenicienta”.

Lo de anoche fue impresentable, con una defensa totalmente frágil, sin orden en sus líneas, a ratos torpe y carente de capacidad física. Los criollos parecían jugar en La Paz, sobre los 3 mil 700 metros de altitud, y no en la capital chilena, vista su falta de respuesta. Mientras los chilenos tocaban, se movían por todos los espacios, trasladaban balón y transitaban raudos por la “autopista” que encontraron en el lateral derecho, los criollos marchaban a revoluciones más lentas, en varios pasajes con displicencia, algo “letal” cuando se enfrenta a un rival de tantos recursos en ataque, verbigracia el atacante estelar Alexis Sánchez, no por nada vencedor en las dos últimas ediciones de la Copa América.

En fin, la tropa de Rafael Dudamel concedió muchas ventajas y el conjunto austral no las desaprovecho. Para muestra un botón, apenas al minuto cuatro, Renzo Zambrano cometió una inoportuna falta al borde del área, ante un Arturo Vidal que recibía de espaldas, y Sánchez castigó con un golazo de tiro libre. Se le vino el mundo encima a la Vinotinto.

Pero no era todo. Un desatino en el despeje de Alexander González -de muy flojo desempeño, un verdadero “colador” por su banda- desembocó en el segundo tanto, tras una acción individual de Sánchez, un buen pase a Charles Aránguiz y la definición a placer de Paredes. Minutos 6 apenas y la escuadra nacional ya caía 2-0.

Y vino un tercer mazazo, otra vez por un error en la marca, capitalizado por Paredes, en la fracción 22, de cabeza.

Allí prácticamente morían las esperanzas del seleccionado venezolano de sumar cuando menos un punto para reforzar la moral, ahora que acomete un recambio generacional. El deficiente desempeño en retaguardia arruinó todos los planes.

La incompresible decisión de Chile de no administrar la ventaja para seguir buscando más goles provocó que el duelo entrase en un ida y vuelta y Venezuela consiguiera sus mejores minutos.

Le alcanzó para el descuento, con un cabezazo de Salomón Rondón, en el minuto 62, y estuvo cerca de un segundo tanto más adelante, tras una vistosa jugada entre el mismo Rondón, Adalberto Peñaranda y Tomás Rincón, pero el disparo de este último, que golpeó el travesaño y pareció picar dentro del arco, según las imágenes de televisión, no fue validado por la terna arbitral, a la que, además, los jugadores criollos e integrantes del cuerpo técnico le cuestionaron la caída de Rómulo Otero dentro del área y la mano de un chileno, situaciones ambas que no terminaron en penaltis.

Puede que sí, las sentencias arbitrales fueron injustas, pero no tapa en absoluto el mal desempeño, la pobre imagen de la Vinotinto en Santiago, amen de algunas decisiones del técnico Dudamel, como por ejemplo, dejar fuera de la convocatoria a Roberto Rosales, no utilizar al central José Manuel Velásquez o usar a Renzo Zambrano ante Chile como acompañante de Rincón en la primera línea de volantes, cuando parecía pertinente colocar otro hombre de marca, visto el buen pie de los australes.

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