Sin cifras La desinformación retroalimenta la inflación


Al término de marzo habrán transcurrido 15 meses de la última publicación de cifras macroeconómicas por parte del Banco Central de Venezuela (BCV) y, contrario a una corrección a este comportamiento, recientemente la entidad también dejó de publicar otros datos como el índice monetario, una de las pocas referencias disponibles para los actores económicos de Venezuela.


También han dejado de difundir los cómputos actualizados del Sistema de Liquidación y Autoliquidación de Tasas Aduaneras (Seniat).


Al respecto, Luis Oliveros, economista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), expresó que  la ausencia de cifras no sólo ha afectado la planificación de los actores económicos;  a propósito de diseñar presupuestos con base en los índices de inflación, crecimiento económico, variación de consumo y movimiento en dólares; sino que también los ha empujado a tomar cifras  no oficiales como referencia, las cuales son mayores a la situación real, lo que retroalimenta la inflación, ya que el porcentaje se traslada al precio final y por tanto al mercado.


-Cada quien maneja el número como cree que se moverá durante el año y no precisamente se trata de cifras obtenidas con la mayor solidez metodológica.


En tal sentido, expresó que la responsabilidad sobre los efectos de la desinformación es enteramente del Gobierno Nacional.


“Con esta actitud el gobierno dice que las actuales no son sus mejores cifras de inflación, genera preocupación y las personas deducen que el número es mucho peor al real”, manifestó, para luego describir la postura de BCV como “un círculo vicio que ocasiona males mayores a la economía”.


Igualmente, fue consultado el diputado de la Asamblea Nacional (AN) por el estado Lara, Alfonso Marquina, quien en el período anterior presidió la comisión de finanzas. Precisó que la ausencia de cifras “es un gravísimo error que no logra ocultar la crisis del país”.


Asimismo, coincidió con que, motivado a la ausencia de cifras, resultan afectados sectores públicos y privados por igual, ya que es imposible proyectar actividades.


A su juicio la incertidumbre es el mayor daño que cualquier gobierno puede ejercer sobre la economía, puesto que bajo condiciones como la desinformación se ahuyenta la inversión.


En opinión  de Oliveros lo ideal es que el gobierno publique las cifras de inflación, actué con transparencia y tome las medidas necesarias, con base en la condición real del país. Sin embargo, “está entrapado en el problema”.


Acotó que a pesar de que hay una nueva directiva en el BCV, se trata de un “grupo más radical”, que “no busca la independencia  de la institución”.


El economista explicó que “el piso inflacionario de 2017 es la cifra alcanzada en 2016. Pero si el gobierno no hace nada para corregirla, la tendencia será a la alza”.


Agregó que “en una economía como la nuestra, con tantas distorsiones, pueden haber grandes cambio en pocos días, para bien o para mal. Los números son móviles y lo mejor es seguirlos continuamente”.


Marquina, por su parte, subrayó que “la economía venezolana camina en un cuarto oscuro… con altísima inseguridad”. En tal sentido, lamentó que el BCV actúe cada vez con mayor subordinación, con lo cual falta a su función de preservar el valor de la moneda nacional.


Al consultarle a Oliveros sobre la valides de cifras expuestas por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), de 1.600% de inflación para el cierre de 2017, superior al 800% estimado por especialistas venezolanos, indicó que “no se puede culpar a las personas por calcular o reponer inventarios con base en cifra superiores a las reales”, ya que un error a la baja representa importantes pérdidas.


Negó que se trate de un complot o guerra económica, ya que   visiblemente es un resultado de la ausencia de cifras oficiales. En este sentido, “la economía tiene su mayor enemigo en el mismo gobierno”.


Vale destacar que a través de estudios privados, la AN ha tratado de suplir la desinformación del BCV con cálculos inflacionarios que aunque limitados  han servido de referencia desde el pasado mes de enero, fecha en la que se inició su publicación.


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