Vinotinto dio nuevos aires de esperanzas ante Perú


La sangre nueva vinotinto, irreverente contra Perú en el primer tiempo en partido de la fecha 13 de las eliminatorias al Mundial Rusia 2018, dejó aires de esperanza y alta expectativa a mediano plazo, por la entrega que demostró durante los 90 minutos. La igualada a dos goles, resultado insípido para los nuestros a estas alturas al no haber opción de clasificar, no le quita crédito a la nueva generación de futbolistas criollos que empiezan a revivir el sueño que apagó los resultados adversos de la era Sanvicente y que después han proseguido con Dudamel.


La novel plantilla, que contó hasta con tres jugadores Sub- 20, dio el primer zarpazo en lo que podría ser el resurgir del barco Vinotinto ahora en dirección a Catar 2022. El reclamo de renovar a los jugadores de la selección, con base en pensamientos futuristas, fue escuchado por Dudamel que jugó con un equipo que se convirtió en el más joven del premundial (24 años) y que, de haber cuidado algunas noblezas,  hubiera izado las velas con los tres puntos en busca de nuevos vientos de grandeza.


Como toda camada joven el atrevimiento fue la principal arma que mostró el equipo nacional, aunque quizás dispuso de todo el combustible en la primera mitad y dejó poco para el tramo final, que le quitó brillo, en general, a un once que ahora se establece metas a mediano plazo.


Desde el arco, defendido por Wuilker Fariñez (19 años), hasta la punta con Josef Martínez (23), inquietante e insistente, aunque no tan certero, la Vinotinto demostró que hay generación de relevo en todas las líneas para la selección absoluta. Rómulo Otero, con su fenomenal pegada, pareciera ser el relevo perfecto para los cobros a pelota quieta en un puesto que, desde la salida de Juan Arango, ha quedado acéfalo, sin pasar por alto destellos e intentonas de César “Maestrico” González y Alejandro Guerra.


La plantilla que armó Dudamel, que incluyó a los experimentados Salomón Rondón, Tomás Rincón y Alejandro Guerra se entregó durante los 90 minutos, más allá del letargo que sufrió en el inicio del segundo tiempo y del mal estado del gramado del Monumental de Maturín (por la lluvia) que diluyó, más rápido de lo esperado, la irreverencia criolla que, aquejada de agotamiento, lució desorientada antes del pitazo final.


La línea de cuatro defensores: Wílker Ángel, Mikel Villanueva, Alexander González y Rolf Feltscher, mostró oficio y, pese al descuido que dio el primer gol para Perú, salvó los 90 minutos sin desatinar de un todo. Rincón, ávido de minutos ante la poca opción de juego con la Juventus en Italia, sirvió de catalizador en el medio campo junto al “Lobo” Guerra, este último dedicado a labores más de recuperación, ante la presencia del osado Jhon Murillo por la banda derecha, incansable en su afán de romper la defensa peruana y de conectarse con Rondón y Martínez en la punta.


Las dianas a balón parado resurgieron y fue de lo más resaltante de Venezuela en el careo contra peruanos. Rómulo Otero, con su educada y potente pegada, hizo vibrar el Monumental en el que se convirtió en uno de los mejores goles de la jornada. Otero en principio estuvo involucrado en el primer gol con un cobro a pelota quieta que ante el afán de rechazo el peruano Christian Ramos peinó, el balón que se estrelló en el horizontal y el central Vinotinto Mikel Villanueva estuvo bien ubicado para recoger el rebote y de cabeza abrir la cuenta.


Otero estuvo atinado con su pierna derecha y fue el protagonista de la segunda diana. En cobro a pelota quieta, a unos 35 metros, envió un potente derechazo con un magistral efecto al palo derecho de Gallese, quien, a pesar de la buena reacción, no contuvo el potente disparo.


La sangre nueva de la Vinotinto tendrá su segunda tarea el martes contra Chile, en juego que les serviría para reafirmar la irreverencia que ha comenzado a nacer con la camada de noveles y oficiosos jugadores.


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